Historia de la cerrajería

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En Cerrajero de Valencia les vamos a contar un poco sobre la historia de nuestro oficio:

Historia de la Cerrajeria…..La cerrajería es un oficio y un arte dedicado a la reparación y mantenimiento de cerraduras, cerrojos, candados… en definitiva, de todo tipo de cierres. La cerrajería es un arte que antiguamente era aprendido por herencia, un artesano transmitía a otra persona sus conocimientos de manera oral, trabajando mano a mano. Actualmente existen escuelas técnicas de cerrajería para aprender el oficio. Los cerrajeros deben saber trabajar con todos los sistemas de cerraduras y cierres conocidos. La gran variedad de cerraduras obliga a cierto grado de especialización, pues el ritmo de producción e innovación en materia de seguridad y protección de bienes y personas lo hace imprescindible.

Una cerradura es un mecanismo de metal instalado en una puerta para impedir que se pueda abrir sin una llave o un código de seguridad. El origen de la palabra cerradura viene del latín “serrare”, que significa cerrar. De hecho, la Historia de la cerrajeria es una de las formas más antiguas de ingeniería de seguridad. El origen de esta ocupación se remonta a los hititas, quienes empezaron a utilizar la forja adaptando el hierro según sus necesidades ya en el segundo milenio antes de Cristo. Gracias a los romanos hoy conocemos bien el trabajo de cerrajero. Los romanos hicieron grandes aportaciones y crearon el sistema de seguridad denominado “vuelta de llave”  para los cierres.  Los actuales cerrajeros eran conocidos como herreros y trabajaban especialmente con metales, produciendo ornamentos para proteger las grandes casas. Los inicios de la cerrajería están directamente relacionados con el uso de la forja, con el proceso de fundir el hierro y darle forma (llaves, cerrojos, cerraduras). Desde tiempos remotos las personas han pensado en su seguridad, de esta necesidad surge el oficio de la cerrajería.

Los trabajadores del hierro, entre los cuales se encuentran los cerrajeros, se estructuraban en gremios durante la Edad Media. Mención especial se merecen los cerrajeros reales. Eran los cerrajeros de la corte real española. Los monarcas les otorgaban dicho título y oficio puesto que gran parte de su seguridad recaía sobre ellos. Alcanzaron una gran importancia en la vida cortesana durante los siglos XVI  y XVII. Para poder llevar a cabo su oficio, debía jurar que no iban a dar a nadie ninguna llave o instrumento para abrir puerta alguna, bajo pena de muerte. Los cerrajeros reales fabricaban las diferentes cerraduras y llaves de los palacios y se las entregaban a los criados responsables cercanos a la familia real. Este título estuvo vigente en la corte española hasta el reinado de Isabel II.

En Barcelona los cerrajeros pidieron la independencia como gremio independiente de los herreros en 1380. En un principio se especializaron en los trabajos de forja. En concreto eran los fabricantes de cerraduras y llaves. Se puede observar su trabajo en las puertas de las iglesias románicas de los siglos XI, XI y XII, así como en las rejas y balcones de los palacios del siglo XVII. Esta pasión por la cerrajería ha llegado hasta nuestros días incluso en forma de fiebre de coleccionistas de llaves antiguas, cerraduras y cerrojos de forja.

Pero no siempre las cerraduras fueron de hierro. La invención de la cerradura se atribuye a los chinos y a los egipcios. También los asirios y los griegos confeccionaron cerraduras de madera. Las cerraduras de hierro quedaban reservadas para los más ricos. Los artesanos diseñaron cerraduras con detalles y relieves que les hacía lucir elegantes. Desarrollaron el mecanismo del pestillo, que es un tipo de pasador que sirve para asegurar el cierre de puertas, y ventanas.

Con el paso del tiempo se introdujeron mejoras y las llaves y cerraduras no han dejado de cambiar para hacerse más seguras. En la actualidad, las cerraduras y las llaves son los conjuntos mecánicos más utilizados para hacer efectiva la propia seguridad. El desarrollo ha permitido la producción en serie y la evolución de estos mecanismos hasta conseguir que las cerraduras sean prácticamente inviolables gracias a su complejidad.

Ahora bien,  un auténtico profesional de la cerrajería actual tiene que desempeñar con pericia tareas tales como: la apertura de puertas de coches, muebles y edificios cuyas llaves se han extraviado o estropeado. La reparación y el mantenimiento de cerraduras, cerrojos y candados ha de ser una de sus especialidades. Así como, la comercialización de cerraduras, cerrojos y candados. Los cerrajeros deben responsabilizarse de suministrar el mejor material a su cliente. Se requiere el conocimiento experto del manejo de herramientas para la apertura de puertas sin llave y para la fabricación de llaves maestras para una serie de cerraduras similares. La técnica de fabricar llaves a partir de una cerradura es muy compleja y delicada. Sin embargo un verdadero profesional de la cerrajería debe controlar todos estos trabajos.

No podemos dejar de mencionar a grandes profesionales de la cerrajería, que contribuyeron a que hoy tengamos la seguridad que tenemos:

Roberto Barron patentó la cerradura doble del vaso, que permitió que solo con la llave correcta se abriera la cerradura.

José Bramah patentó la cerradura de seguridad de resorte. Sin la llave no se podía abrir esta cerradura. Pasaron casi 60 años hasta que otro cerrajero lo lograra.

Jeremiah Chubb patentó su cerradura del dectector.

James Sargent creó la primera cerradura de combinación llave cambiable. Se pudo cambiar el diseño sin cambiar todo el dispositivo. También patentó la cerradura del tiempo, que dejaba un periodo de tiempo para abrir antes de volverse a bloquear. Fue una cerradura muy popular a finales del s. XIX.

Samuel Segal fue un policía que inventó en 1916 las primeras cerraduras de la “jemmy-prueba”. Servían para protegerse desde dentro de posibles ataques.

Harry Soref fundó en 1921 su propia compañía Lock Company y patentó un candado mejoreado con una cubierta hecha por fuera con acero laminado.

Por último, Linus Yale inventó la cerradura de vaso del perno utilizando pequeños tubos interiores de diferentes longitudes para lograr identificar las llaves. Su hijo, de igual nombre, mejoró esta cerradura  usando una llave más pequeña y plana con los bordes serrados, que es la base de las cerraduras modernas del perno-vaso que hoy conocemos.

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